Un título apropiado podría ser: "El Racismo Invisible: Cómo las Lógicas Liberales Ocultan una Problemática Estructural"
"El Racismo Invisible: Cómo las Lógicas Liberales Ocultan una Problemática Estructural"
Por: Jonh Jak Becerra Palacios 💪
Afirmar que Colombia es un país racista es, para muchos, una provocación insoportable. ¿Por qué? Porque las lógicas liberales han hecho de la negación un arte estratégico: en lugar de reconocer el racismo como un problema estructural, lo individualizan, lo reducen a una anomalía, a un fallo moral de algunos sujetos. Un supuesto amigo de la iglesia, un blanco-mestizo, me dijo una vez: "No puedes decir eso, no somos todos, mi madrastra es negra como tú." Y así, la conversación se desvía hacia el alivio de la culpa: "Sí, hay racistas, pero no todos lo somos; lo que hay es clasismo." Este es el truco más refinado del racismo moderno: ocultarse tras otras opresiones, disolverse en explicaciones que lo diluyen hasta hacerlo invisible.
Pero la invisibilización no lo hace menos real. Cuando la Policía Nacional perfila, hostiga y brutaliza cuerpos negros, la respuesta institucional es siempre la misma: encubrimiento, aislamiento del caso, y si la indignación trasciende lo virtual, una rápida estrategia de relaciones públicas. Se organizan capacitaciones, se imparten talleres de sensibilización, y los agentes, con disciplina, memorizan las respuestas correctas sobre derechos humanos. Sin embargo, mientras ellos aprenden la retórica de la inclusión, en las calles el racismo sigue operando con la misma impunidad, la misma violencia. La estrategia liberal nos vende la ilusión de que todo se debe a unas manzanas podridas, cuando en realidad el árbol entero está enfermo; el problema es sistémico, no una desviación de la norma, sino la norma misma.
Decir que Colombia
es racista —o que España es racista— es un golpe directo
al frágil corazón del privilegio blanco. La respuesta es casi automática: una
indignación que, paradójicamente, se expresa con argumentos aún más racistas.
La negación se vuelve ataque, la incomodidad se convierte en agresión. La verdad
pesa demasiado, y la estrategia del poder es desplazar el foco, desviar la
discusión, perpetuar el espejismo de que el problema es otro, cualquier otro,
menos el racismo estructural. Pero sin confrontar esa verdad, no hay avance
posible. Seguir negándolo es prolongar la injusticia.
Implicaciones y Desafíos
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Reconocimiento y educación: Es necesario reconocer que la igualdad formal no es suficiente para lograr una sociedad verdaderamente equitativa. La educación y el debate público deben incluir la discusión sobre el racismo estructural y la historia del racismo.
Transformación de las políticas públicas: Se requieren medidas que vayan más allá de la simple igualdad de derechos y que aborden activamente las desventajas acumuladas por generaciones de exclusión y racismo anti-negro.
Crítica al discurso liberal: el texto invita a cuestionar la aparente neutralidad del discurso liberal, resaltando que las políticas basadas únicamente en la meritocracia pueden, en realidad, reproducir y perpetuar desigualdades históricas.
Recentrar la narrativa: Poner en el centro las historias, culturas y aportes de los pueblos de ascendencia africana, recuperando una memoria histórica que a menudo ha sido marginada o distorsionada por narrativas eurocéntricas.
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Desafiar la neutralidad aparente: Cuestionar la idea de que las políticas y discursos liberales son inherentemente neutrales, evidenciando cómo esas mismas lógicas pueden perpetuar desigualdades y omitir la relevancia de las luchas históricas y actuales contra el racismo.
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Pensamiento crítico y descolonización: Impulsar un análisis que reconozca la herencia del colonialismo y la esclavitud en la configuración de las estructuras sociales actuales, subrayando la necesidad de reconocer y reparar los daños estructurales y culturales.
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Acción antirracista: Más allá del análisis, este enfoque invita a la formulación de políticas y prácticas que busquen la reparación y la justicia, promoviendo un cambio profundo en las estructuras que sostienen la exclusión y la discriminación.
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Interseccionalidad: Incluir otros ejes de opresión (como el género, la clase y la identidad) para entender cómo se entrelazan las diversas formas de discriminación, enriqueciendo el debate y las estrategias de transformación social.
Este planteamiento no solo amplía el debate sobre el "racismo invisible", sino que también se convierte en una herramienta para impulsar cambios que reconozcan y valoren la diversidad cultural y la historia de los pueblos africanos y su diáspora en América Latina y el mundo.

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